lunes, 7 de noviembre de 2011

EDUCACIÓN Y CAMPAÑA

No llevamos ni una semana de campaña electoral y los carteles de Rajoy y de Rubalcaba ya me provocan el hartazgo típico que uno siente cuando estos periodos de derroches utópicos o tomaduras de pelo, que son casi lo mismo, están llegando a su fase final. Pelea o únete son los dos mensajes que adornan nuestras calles y las autovías de toda España. Es mirar un cartel y se me cae a los pies el alma. Ya el otro día en la reunión del G-20 terminé de comprender que esto no tiene arreglo porque quienes acuden a esas reuniones no tienen nada que arreglar en su vida diaria. Si fuesen a París los parados y los desahuciados a lo mejor la cosa iba más rápido. Todos aquellos presidentes dándose abrazos, caminando por una alfombrita roja, comiendo (seguro) canapés. Enchaquetados, perfumados, sin que les preocupe lo que les queda en la cartera después de echar gasolina… Cómo les van a meter mano a los mercados si ellos están ahí puestos por el propio mercado. A ver quién les financia a nuestros presidentes las campañas electorales.
            Leía en El País el sábado pasado los grandísimos y fundamentales retos que debe emprender el sistema educativo español, y terminé de pisotear el alma que se me había caído a los pies unas líneas más arriba. Los recortes del PP en esta materia saltan a la vista. El desastre de las políticas educativas de PSOE tiene una historia casi tan larga como la de la democracia española. Unos van hacia la privatización más elitista, excluyendo de las aulas de los colegios de curas a los más desfavorecidos. Los otros, condenando a los jóvenes españoles a una versión del comunismo más desgastado con su igualitarismo ramplón que no permite destacar a quienes tienen cualidades para el estudio. Cómo se va a investigar en España si los niños escriben ese verbo con b, por poner un ejemplo. Lo importante, para unos y otros, parece ser que consiste en gastarse el dinero en comprar ordenadores y pizarras digitales. Qué otra cosa se les puede pedir a los gestores. En España, con que haya tres pizarras de estas modernas por centro, ya somos centros TIC. Da hasta risa.
            En fin. Conforme uno cumple años ve las cosas mucho más sencillas. La primera, que quienes llevan las carteras de educación no leen nada. Segundo, que no se puede enseñar a quien no quiere aprender y que no se puede aprender sin esfuerzo. Esto no es mío. Ya lo dijo hace mucho un señor mayor que se llamaba Aristóteles. Tercero, que para ser competente en una materia hay que dominar primero la teoría. Esa estupidez de las competencias básicas nos va dejar sin médicos. Cómo nos van a operar del corazón sin haberse estudiado los cirujanos el atlas de anatomía. ¿Basta con poner ‘operar corazon’, sin tilde, en Google? ¿Por qué los niños llegan al instituto sin saber leer y escribir? Y cuarto y último, que ya estoy con acidez de estómago, no todo el mundo tiene por qué estar estudiando hasta los 16 años cuando los profesionales sabemos, ya desde primero de E.S.O., que Fulanito y Menganito (muchos Fulanitos y Menganitos) no acabarán sus estudios.
            Todo esto que aquí cuento no vale para nada. Esto es España. Aquí se sabe desde hace décadas cuáles son los problemas pero no es políticamente correcto reconocerlos. Lo único que espero es que, si gana Rajoy, tenga la suficiente valentía para reventar la LOE y que no haga como Aznar, que tras ocho años pudiendo meterle mano al sistema, prefirió hacer migas con Bush.
            José María García Linares (07/11/2011)

1 comentario:

Marinita dijo...

Buenas, acabo de leer tu entrada y me ha parecido muy interesante, dices uchas verdades como puños y lo reconozco a pesar de estar en último año de carrera de Magisterio de Lengua Extranjera (francés), asi que te animo a que sigas escribiendo como lo has hecho y que sueltes tu ira de la misma manera a ver si muchos más lectores se dan cuenta de lo que hay en este mundo.