
Oh, dioses
del Olimpo, que todos le rindan pleitesía a este estúpido espartano, hasta los
periodistas, a los que obligaron ayer sus guardaespaldas a ponerse de pie en la
rueda de prensa. Total, un circo. Quienes hoy critican a los griegos deberían
comprender que esta amanecida gentuza ha logrado llegar hasta allí por la
ineptitud de la clase política. Desesperanzados, derrotados y humillados, los griegos
han castigado a sus políticos alzando a este bufón. Nos suena, ¿verdad? La
desesperanza siempre trae consigo al fascismo. Deberíamos haberlo aprendido ya,
sobre todo para ir sospechando lo que puede venir después. Al tiempo.
Mientras tanto, Hollande le ha dado tal empujón a
Sarkozy que lo ha tirado del escabel en el que se subía para parecer más alto
en los mítines. Dice Nicholas que se retira de la vida política, que está
cansado y, esto no lo dice pero lo piensa, que tiene a la Bruni en su casa componiéndole
himnos y haciéndole quiches con puerros y queso gouda, y así cualquiera no dice
hasta luego, que os den morcillas y arregláosla como podáis. A ver qué hace
ahora Hollande con la nibelunga despechada, muerta de frío allí en Alemania,
recortando hasta la punta de las salchichas.
La crisis esta, que se lleva por delante todo lo que
se menea. Zapatero estará desternillándose de risa y haciendo cortes de manga
como Cristiano Ronaldo. “Toma, toma, que esto no entiende ni de derechas ni de
izquierdas, enano”. Rajoy, más templado, ya ha puesto a remojar sus barbas y
nos ha salido hoy con que va a hacer cualquier cosa aunque hubiera dicho que no
lo iba a hacer en campaña, porque así, en la contradicción, estará en ambos
lados y no lo podrá echar nadie… ¿Se estaría refiriendo, con esa libertad de
actos, a los uniformes olímpicos esos que nos han diseñado los rusos? Esta
gente era muy buena haciendo satélites y tenían un servicio secreto estupendo,
como nuestro CNI. Cualquiera sabe. Chaquetas holgaditas para la barriga
española y faldas largas para que nuestras deportistas mantengan el recato
católico, apostólico e ibérico. Ropas antiguas para políticas antiguas.
Incoherente, al menos, no es nuestro Mariano.
José María García Linares (08/05/2012)