
Sin
embargo, conforme fueron pasando las horas y fui poniendo nuevamente los pies
en la tierra, y sobre todo en el instituto, todo se volvió mucho más relativo.
Como este año no vamos a tener los profesores tiempo para nada con tanto
aumento de horas y recortes de plantillas, aproveché un ratito para dejar ya
puestas las notas del próximo junio, y así sentirme nuevamente de vacaciones.
He tenido unos resultados fantásticos, y hasta casi todos los alumnos me han
aprobado la PAU de 2013. Fíjate, lector, que va a ser verdad que con menos
recursos podemos hacer más cosas. Sólo de esta manera podremos sacar a España
del atolladero, nos dicen, y uno, que es un patriota, se ha puesto manos a la
obra. Como será la cosa que si hace cuatro meses te ibas al Mercadona con 50
euros y te traías tus cositas, ahora con 25 tienes hasta que llevarte el coche
para poder cargar con la compra, de la cantidad de productos Hacendado que
puedes conseguir. Con menos dinero compras más, ¿verdad? Y si no que se lo
pregunten a Sánchez Gordillo.
Hay
que ver la vida en positivo, como me dijo un viejo amigo afincado en Suecia,
recién operado de la vesícula, y casado con un pedazo de sueca de esas de las
películas de Pajares, rubísima, guapísima y de ojos azulísimos (un encanto, por
cierto). No puedes ser tan crítico, tan pesimista, tan negativo. Claro, te lo
dice así, tan suecamente, que incluso dudas. Acostumbrado a vivir en un país
normal, se ha olvidado prácticamente de sus orígenes hispanos, es decir,
bárbaros. Lo que ocurre es que a mí, si no es para criticar o sacar los
colores, no me gusta decir nada. La Peri Rossi escribió en uno de sus poemas
que es “de vino triste”. Yo soy de aguardiente hijoputa, y contra eso no se
puede hacer nada. Así que, saliendo del instituto, me he vuelto a dirigir la palabra
y me he dicho, oye, no te quejes tanto que tienes un espacio para ti en el
periódico, sin cobrar como un buen español, y a salvo de compañías como la de
Alfonso Rojo y sus chistecitos rancios de derechas. Anímate y escribe la
columna.
Cómo
habrá sido de intenso este segundo hostiazo pauliano, que escribiendo la
primera versión de la columna, se me ha bloqueado el ordenador, lo he perdido
todo y me he puesto a escribirlo otra vez, con más ganas que antes (esto es una
licencia poética). Había cosas en la otra versión que me hubiera gustado
repetir aquí, pero ahora no me cuadran. Así que hablaré de ellas en otra
ocasión porque ahora va a empezar la nueva ventana de la cadena SER. Ay,
Francino, si te acordaras de mí y me llamaras…
José María García Linares (04/09/2012)