martes, 22 de mayo de 2012

TRABAJAR, INNOVAR, COMPETIR

No te rías, lector cachondo, no tengas mala sangre. Ya sabes por dónde van los tiros pero seguro que todavía hay muchos españoles que no han visto el anuncio de la Marca España que ha puesto en circulación Mediaset España, la empresa a la que pertenece Telecinco y el resto de canales de tu pantalla amiga. El mensaje, aunque parezca mentira y suene a pitorreo, es precisamente ese: Trabaja, Innovar, Competir. Claro, mientras estás haciendo zapping a la espera de que empiece Juego de Tronos, Salvados, Página2 o la película pertinente, repantigado en el sofá, hasta la punta de la vida de aguantar estupideces, mentiras y tristezas, te salen con estos tres verbos y con que las empresas españolas son las que nos representan en el extranjero. Si estás con la cerveza, la derramas. Si tienes un platillo de patatas requetepartidas, te lamentas de que no haya más para aplacar la ansiedad a base de grasas trans. Si estás solo, le gritas a la Marca España. Si estás acompañado, le gritas al otro o a la otra. Aquí, sobra decirlo a estas alturas, ni trabajamos, ni innovamos, ni competimos. Cinco millones de parados por ahora, un recorte en I+D+i más allá de lo indecente y una absoluta falta de competitividad salvo en los deportes. De ahí que el anuncio suela acompañar a otro en donde salen los nuevos valores intelectuales de nuestro país: Iniesta, Nadal, Lorenzo y Casillas, anunciándonos el nuevo Desafío España.
Porque nosotros somos mu felices, así de mal escrito, mu felices de que vaigamos a jugar la Urocopa, y eso está por encima de cualquier otra cosa. Aquí sí que da gusto ser europeos. A ver quién se atreve a salirse del Euro. No nos importan ni Alemania, ni Francia, ni Italia, porque les ganamos a todos hace cuatro años cuando cambiamos la historia (qué barbaridad) y vamos a volver a ganarles, nos dicen desde los medios, y así se anestesia el terrible dolor, a veces inconsciente, de no poder ganarles en nada más que en cuestiones de pelotas. Es lo que nos queda de nuestro imperio perdido. Y ahí tenemos en mil anuncios a Vicente del Bosque, a Pepe Reina, a Iniesta, a Torres, a Villa… y te da también por reír, porque así somos y así se lo contamos. Es la distracción que llevan a cabo los medios de comunicación, siempre al amparo de la ideología de los poderosos, del sistema de vida de los poderosos, de sus intereses. Distraer de lo real, convencer de que la vida es bonita porque somos todos un pueblo unido con los mismos intereses (ganar una Eurocopa o el séptimo campeonato de no sé qué en tenis, que no me interesa lo más mínimo), ocultar y manipular informaciones, en verdad, fundamentales, sedar y tranquilizar conciencias para que cuando nos la claven por detrás, ni nos enteremos.
Mientras nos roban el dinero público para que no caigan entidades bankarias privadas (sí, con k de kara duras), los informativos se van llenando de anécdotas sobre futbolistas, de sus gustos, sus inquietudes, lo importante que es marcar un gol, si este o aquel van o no convocados por Penélope Cruz, perdón, Vicente del Bosque. Los futbolistas trabajan mucho porque entrenan, el entrenador innova con tácticas y todos juntos compiten… Seguro que a estos no les roban porque tienen sus dineros en paraísos fiscales. Ya se sabe, Marca España. Leer el marca y que juegue España.

José María García Linares (22/05/2012)

martes, 15 de mayo de 2012

PECERAS


Llevo tarareando el “Quisiera ser un pez” de Juan Luis Guerra desde el domingo por la mañana. Qué sudores, qué ahogo, qué sensación de que se me va a desplomar el cielo encima. Nunca he llevado bien el calor (herencia de mi abuela, que se ponía a morir) y a mitad de mayo, mucho menos. Parece que me he instalado, de golpe y porrazo, en pleno agosto, a 37 grados pero con 37 alumnos. ¿Ves? Ya tengo el verano metido en el cuerpo. No tengo ganas de nada, nada más que de zambullirme en el mar y beber café con hielo. De trabajar ni te cuento, lector acalorado, porque yo no soy de los que viven para trabajar, sino de los que trabajan para vivir, aunque ganen menos. Estoy por encima, al menos en mi pensamiento y mi discurso, de aquellos que se aprovechan del contexto e intentan persuadirnos de que hay que trabajar más. No señor. Hay que trabajar mejor, que es distinto. La esencia del hombre no es trabajar ni producir. Esa es la del capitalismo. El tiempo del trabajo no es ni debe de ser nunca el tiempo de la vida, y no deberíamos de olvidarlo en estos tiempos convulsos. Que no nos ciegue el miedo.
            Hacer mejor las cosas no requiere necesariamente aumentar ni el tiempo, ni el gasto, ni esfuerzos extraordinarios. Necesita de la buena organización, de la solvencia y de la preparación de quienes tienen que poner en funcionamiento la máquina y que es lo que ha faltado en este país desde hace décadas.
            La ruina del actual sistema público de Educación no es sólo una consecuencia del recortazo del gobierno del PP. El ministro Wert es, básicamente, la guinda (no el Guindos) o, en términos taurinos que tanto gustan al inefable, el estoque final de una corrida que lleva más de quince años retransmitiéndose por La 2. Es de justicia señalar, ahora que se ha convocado una huelga general de todo el sector educativo español para el día 22 de mayo, es de justicia, digo, señalar que la crisis o la gestión de este gobierno no son las causantes de los malos resultados o del desastre educativo español que venimos escuchando desde hace bastantes años. Lo que está ocurriendo ahora es que los trabajadores de este sector están en peligro, pero como los de tantos otros. Muchos de los que hoy alzan la voz llevan callados demasiado tiempo viendo cómo las nuevas generaciones han ido poco a poco fracasando sistemáticamente por obra y gracia del socialismo más ramplón e inculto; cómo la administración ha ninguneado al profesorado y lo ha desprovisto de la autoridad, aprobando en los despachos lo que era imposible de aprobar en las aulas; cómo los currículos y las asignaturas básicas se han ido adelgazando; cómo, en este bendito país, se ha podido pasar de curso sin aprobar las asignaturas; cómo se ha hacinado a los estudiantes en barracones desde hace lustros; cómo el conocimiento ha caído en desgracia en los claustros frente al peloteo y los méritos administrativos; cómo se ha matriculado al alumnado inmigrante en función de su edad y no de su conocimiento, etc.
            El sector público educativo debe de parar el día 22 no sólo por ese aumento de horas o por el aviso del recorte de plantilla o de becas. También porque llevamos años desarrollando nuestro trabajo en unas condiciones deplorables y en unos centros en donde el conocimiento y el esfuerzo son lo de menos. Algunos, estos días, intentan dar su clase en aulas prefabricadas, parecidas a peceras en donde más de treinta personas flotan, se hunden y se ahogan como peces en su propio sudor.

            José María García Linares (15/05/2012)

martes, 8 de mayo de 2012

MINAS, ESCABELES Y RUSOS


Menudo líder el de Amanecer Dorado, el partido que ha logrado llegar al parlamento griego. Las imágenes de su paseíllo por la calle, rodeado de matones, antes de acceder a la sede de su agrupación para hacer las declaraciones pertinentes, me ha recordado momentos estelares de Jesús Gil en lugares como Marbella, Estepona o Melilla. Va a echarlos a todos, malditos desarrapados y desheredados. Como se descuide acaba largando a más de la mitad de los griegos, parados como están y sin trabajo ni perspectivas de futuro. Ha llegado a decir que para controlar las fronteras habría que poner minas. Así, tal cual. Ni Hugo Silva va a poder anunciar su yogurt griego de Danone, tan morenito él, con esa pintilla que tiene de tirado, con su barba de dos o tres día. “Por ser una madraza, te mereces un bombazo”, o algo así.  Este líder está dispuesto a apuntalar todas las islas y a repetir y multiplicar el episodio de las Termópilas, cual Leónidas inculto y obeso. Todos sus matones allí impidiendo el paso de negros, chinos y turcos (claro, a ver qué se van a creer estos), en fin, los nuevos persas posmodernos.
 Oh, dioses del Olimpo, que todos le rindan pleitesía a este estúpido espartano, hasta los periodistas, a los que obligaron ayer sus guardaespaldas a ponerse de pie en la rueda de prensa. Total, un circo. Quienes hoy critican a los griegos deberían comprender que esta amanecida gentuza ha logrado llegar hasta allí por la ineptitud de la clase política. Desesperanzados, derrotados y humillados, los griegos han castigado a sus políticos alzando a este bufón. Nos suena, ¿verdad? La desesperanza siempre trae consigo al fascismo. Deberíamos haberlo aprendido ya, sobre todo para ir sospechando lo que puede venir después. Al tiempo.
Mientras tanto, Hollande le ha dado tal empujón a Sarkozy que lo ha tirado del escabel en el que se subía para parecer más alto en los mítines. Dice Nicholas que se retira de la vida política, que está cansado y, esto no lo dice pero lo piensa, que tiene a la Bruni en su casa componiéndole himnos y haciéndole quiches con puerros y queso gouda, y así cualquiera no dice hasta luego, que os den morcillas y arregláosla como podáis. A ver qué hace ahora Hollande con la nibelunga despechada, muerta de frío allí en Alemania, recortando hasta la punta de las salchichas.
La crisis esta, que se lleva por delante todo lo que se menea. Zapatero estará desternillándose de risa y haciendo cortes de manga como Cristiano Ronaldo. “Toma, toma, que esto no entiende ni de derechas ni de izquierdas, enano”. Rajoy, más templado, ya ha puesto a remojar sus barbas y nos ha salido hoy con que va a hacer cualquier cosa aunque hubiera dicho que no lo iba a hacer en campaña, porque así, en la contradicción, estará en ambos lados y no lo podrá echar nadie… ¿Se estaría refiriendo, con esa libertad de actos, a los uniformes olímpicos esos que nos han diseñado los rusos? Esta gente era muy buena haciendo satélites y tenían un servicio secreto estupendo, como nuestro CNI. Cualquiera sabe. Chaquetas holgaditas para la barriga española y faldas largas para que nuestras deportistas mantengan el recato católico, apostólico e ibérico. Ropas antiguas para políticas antiguas. Incoherente, al menos, no es nuestro Mariano.

José María García Linares (08/05/2012)

jueves, 3 de mayo de 2012

LO GRIS


Está la tarde nublada. Las últimas lluvias nos dejaron este cielo encapotado, gris, triste, o mejor, sin gracia. Sucio, casi, como las expectativas, las esperanzas, los deseos o los anhelos de millones de personas en estos primeros meses de un 2012 que intentamos olvidar incluso antes de que finalice. La niebla se nos pega a lamparones en el rostro cada mañana, tanto si sales a la calle como si pones cualquier emisora de radio. Son los mensajes oscuros, tenebrosos, grisáceos. Hoy me he encontrado estas palabras después de recibir un envío de Correos: “Lo gris de nuestro título es una metáfora de la vida, porque lo vital es siempre incierto, vacilante, frágil… aquello que se inserta en lo brumoso de la existencia”. Y un rayo de luz, de alegría, de chocolate y de granadas me ha ayudado a respirar más aliviado que en días anteriores.
Porque son, al final, las palabras las que salvan, los textos los que liberan, los libros los que acercan y te dan una nueva oportunidad, al menos para quienes hemos decidido dar un paso más allá de la realidad árida de cada día y vivir de otra manera. Evidentemente hablamos de metáforas, de hipérboles, de símbolos, esos conceptos que hoy están a punto de olvidarse por inútiles (no por inutilidad, sino por los inútiles que diseñan los planes de estudio) pero que están cargados de tiempo, de luz, de sombras, de sabiduría, de vida. Tal vez sea hoy el discurso del loco, del vencido que sale a batallar contra lo evidente con las armas oxidadas de la literatura, más arrinconada y malherida que nunca. El pulso entre Cervantes y Descartes lo ganó el francés para las ciencias. La razón cartesiana sería entonces inapelable, férrea y egoísta. El discurso de don Quijote, sin embargo, quedaría como ánfora contenedora de un conocimiento distinto, múltiple, posible e imposible, pero en un segundo plano. Separar ambas maneras de entender el mundo nos ha llevado demasiado lejos, a no ver, a no distinguir, a olvidar.
Por eso este asmático nervioso que esto escribe respira hoy mejor cuando recibe en su casa las palabras cuidadas y editadas de una buena amiga. Dice tacos como piropos (no ella, sino yo), exclama sin que le oiga nadie en su casa y acaricia la portada en donde título y nombre se funden en alegría y regocijo. Por fin han visto la luz Los ensayos históricos de Carmen Martín Gaite en dos volúmenes, el primero titulado La lucidez de leer la historia y el segundo La algarabía de leer el mundo, ambos de Sonia Fernández Hoyos y publicados por la editorial Tragacanto, posiblemente uno de los mejores títulos de crítica literaria de la temporada.
Que el tiempo pasa es evidente, no habría ni que mencionarlo. Pero cuando los años se vuelven palabras y las palabras mundos, acercarse a ellos supone alojarse en una región amable y conocida en donde todo se ralentiza, recobra la quietud, abre la puerta al sosiego perdido a lo largo de la vida. Avanzas entonces por las páginas como si recorrieras de nuevo momentos vividos tiempo atrás, cuando eran sueños lo que hoy son libros, cuando teníamos veinte años y éramos sólo Sonia y José Mari y cuando todo era literatura y literatura.
Acaricio la portada como quien toca una puerta. Tu rostro aparece con las primeras páginas. ¡Hola, Sonia! ¡Pasa, José! Vengo buscando la luz. Estás en tu casa.

José María García Linares (01/05/2012)

martes, 24 de abril de 2012

LECTURAS


Premio Cervantes, día del libro y Barcelona reventando de vendedores de flores y de textos. Es una imagen que se repite año tras año. En esta ocasión, nos dicen, hay incluso puestos en los que se pueden adquirir libros digitales. Es inevitable escuchar las quejas de escritores y las acusaciones de piratería en estos tiempos en los que nos duele más que nunca el bolsillo. Almudena Grandes clamaba al cielo ayer por la falta de leyes que protejan los derechos de autor, como tantos otros hemos clamado incluso al infierno al comprar su última novela a 19,95€ (ya se sabe que los derechos del comprador no los protege casi nadie). A cada uno le duele su dinero, y mientras el sector editorial no se dé cuenta de esto, la descarga ilegal será inevitable. Existen fórmulas para frenarla, como hacen en el Reino Unido. Allí sale a la vez la edición cara y la de bolsillo, que no suele subir de los nueve euros. Es de peor calidad, aunque llega a más público. Pero es que, además, si quisieras, lector, no podrías comprar la versión digital y oficial de El lector de Julio Verne porque no existe. Así que las opciones son muy claras. O pagas casi 20€ por una novela que leerás una vez o te la descargas de una página web sin coste alguno. Aún así, en España está ocurriendo algo que perjudicará todavía más al negocio editorial, y es que las versiones digitales de los libros más vendidos apenas suponen unos cuatro o cinco euros de ahorro con respecto a la “analógica”. Es decir, entre el libro de papel, tangible, físico, y la edición electrónica hay una diferencia de precio ridícula. Ya se sabe el dicho. Con su pan se lo coman. El lector será muchas cosas, pero tonto no. De todas maneras toda esta algarabía con las descargas hay que cogerla con alfileres, porque ya ha quedado demostrado en varios estudios que quienes descargan muchos libros no son compradores potenciales de los mismos que han optado por su versión gratis. Es decir, que si no los descargaran, tampoco los comprarían, así que el debate debería de replantearse.
Unos buenos euros pagué el otro día por La civilización del espectáculo, el último ensayo innecesario de Mario Vargas Llosa. Se repite la tendencia. Ganan el Nobel y se estropean. Entre Günter Gras, el Saramago del elefante y este refrito de ideas de otros autores que hace Vargas Llosa va a ser verdad eso que decía alguno de que, una vez recibido el premio, deberían tener prohibido publicar en mucho tiempo. Es un texto, en definitiva, previsible, repetitivo, de muy poca profundidad intelectual y, sobre todo, conocido antes de ser publicado, puesto que todo lo escrito allí ya lo dijeron autores como Lipovetsky o Debord, mucho mejor justificado y argumentado. Pero hay que vender, por supuesto. Y tiene gracia porque esa es una de las cosas que critica en el ensayito.
Pocos serán los euros que se gasten nuestros jóvenes en la lectura, salvo contadas excepciones. Parece lógico que generaciones de adolescentes que no estudian en las aulas literatura española se aficionen a un vicio tan sano y peligroso como es el de pasar horas leyendo. Esa mezcla inconsistente denominada Lengua Castellana y Literatura, hoy vigente, es uno de los mayores fracasos de la LOGSE y la LOE. Ya no se profundiza en los textos porque no hay tiempo. Las cuatro horas de Literatura Castellana que había en BUP y COU para los alumnos de letras desaparecieron hace décadas. Luego nos dicen los de PISA que los niños españoles no entienden lo que leen. Claro, es que sus gobernantes les quitaron la asignatura que les enseñaba esas cosillas. Ay, Almudena, si es que todas las leyes son un desastre.
José María García Linares (24/04/2012)

martes, 17 de abril de 2012

LA FAMILIA


Tenemos a la prima por las nubes, al vecino francés haciendo ruido a la hora de la siesta, al nieto a la pata coja y al abuelo por los suelos con la cadera rota. Menuda familia la española (iba a decir que en nada tendríamos ahí a Rouco dale que te pego, pero como sus 10.000 millones de euros no se los ha tocado don Mariano…). Esta semana le ha dado a todo el mundo por disparar, oye. Mercados, reyes, herederos, presidentes franceses y Rajoy, al que siempre se le escapa su felipillo (su froilancete). Qué semana, qué sinvivir. Con lo tranquilos que hemos vivido siempre aquí, con nuestro flamenco y nuestro vino, nuestro periódico y nuestro cafelito. Qué desastre. Menos mal que el sábado jugarán Barcelona y Real Madrid y el español de a pie se olvidará de sus problemas. Esto lo sabía Villar y por eso amañó el calendario para que coincidiera el viaje y la caída de don Juan Carlos con el clásico entre los clásicos. Menudo es este.
Cuarenta y cuatro mil euros, nada más y nada menos, vale disparar contra los animales que protege la asociación ecologista de la que el rey de España es presidente honorífico (Le han hecho su descuento, claro). Fue dispuesto a matar leones de tan harto que estaba de ver por Madrid tanto cartel del musical El Rey León. “Aquí el único rey (con su acento, claro) soy yo”, dicen que dijo cuando se puso el chaleco. “Malditos felinos, corren más que Urdangarín. Ponedme algo que vaya más despacio”. Y el resto ya se sabe. Total, que fue a matar a Simba y acabó cepillándose a Dumbo. Lamentable en cualquier caso. Indecente por muchas razones. Elige la que gustes, lector.
De todas estas cosas nos enteramos leyendo los periódicos, eso que en estos días está mal visto comprar y leer porque hacerlo es sinónimo de vagancia. Ahora resulta que la crisis la han provocado, por ejemplo, los profesores que están en el recreo tomándose un café y leyendo la prensa. Es este un país de desvergonzados, cínicos, estúpidos y ladrones. De analfabetos, de borricos. De tarugos. Y los tarugos, ya se sabe, o no leen o están desempeñando cargos de responsabilidad. Por eso, particularmente, seguiré tomándome mis cafés y leyendo lo que me apetezca durante el tiempo que la ley que rige mi trabajo así lo estipule. Si en estos tiempos hay que trabajar más, trabaja tú. Si hiciéramos como en otros lugares de Europa y encarceláramos a los culpables de la ruina económica, otro gallo cantaría. Pero no, esto es España y tenemos que apechugar todos.
Y en medio de la tormenta, cómo no, faltaba el ministro Wert y el enésimo tijeretazo al sistema educativo. Subirá un 20% el número de alumnos por profesor, se aumentarán las horas lectivas, se suprimirán las sustituciones inferiores a diez días… En definitiva, que si tienes un crío o una cría llévatelo a los Maristas que allí estará mucho mejor atendido y con más medios, y además así no tendrás que preocuparte por lo que le pones o le dejas de poner porque irá con su falda o su jersey de cuadros rojos, blancos y negros. Allí les enseñan hasta a cazar, un deporte típico de niños según doña Sofía.

José María García Linares (17/04/2012)