jueves, 28 de junio de 2012

GEORGE


Dicen que el fuego purifica, y así lo ha creído el hombre desde hace siglos. Nos lo enseñó con fervor la Iglesia, siempre a la vanguardia en lo que a saneamientos se refiere, con esas ejecuciones de brujas (lo que hoy serían las señoras que despachan en los herbolarios) y herejes (musulmanes, conversos, desviados…) en las plazas públicas. Tras los ministros y funcionarios de Dios, los valencianos, expertos también en humos, pólvoras, petardos y paellas. Los nazis fueron también expertos en hogueras, pero en su caso de libros y judíos, perdidos como estaban entre la búsqueda de la perfección y la locura. El sábado por la noche, rodeado de pequeñas candelarias y con el cielo nublado por la humareda típica del principio del verano, se me vinieron de repente todas estas imágenes encima, que solo pude digerir a base de un fantástico vino de Tacoronte. La selección española de fútbol había ganado, tostón mediante, a la francesa (a la selección, quiero decir) y también estaban los ánimos patrióticos muy encendidos. Calor, verano, un año que se fue y otro que llega (porque para mí el principio del año es el estío y, tras él, todo empeora…) Total, que como estarás comprobando, lector ahumado, empiezo a necesitar unas vacaciones como el comer.
Mis últimas palabras por esta temporada se las dedicaré a ese pedazo de galápago, el último de su especie, que murió ayer lunes, poniéndole fin a toda una raza. Esto, que nos han contado en los informativos como una noticia curiosa y como el fin de un atractivo turístico, es absolutamente dramático. Qué verdad es que el hombre no es capaz de sentir casi nada que no le ocurra a él mismo. Nos hemos acostumbrado a comer y cenar viendo en el televisor el horror, el espanto, la desgracia…, que todo nos parece normal, curioso, mira tú, hay que ver, pobre tortuga. ¿Qué será extinguirse? ¿Qué significará el final? ¿Qué hemos hecho o no hemos hecho para garantizar la vida de las especies que comparten con nosotros la vida en este planeta? Nuestra existencia solo tiene ojos para ese llamado progreso científico y tecnológico, para el ir más allá de nuestro propio espacio y tiempo. Buscamos vida en otros planetas mientras permitimos que se extinga la que tenemos a dos palmos de los ojos. Somos bárbaros en ese sentido, animales con un teléfono en la mano.
Llegaremos a Marte, a Miércoles o a Jueves, y haremos lo mismo que hemos hecho aquí a lo largo de la historia. Avanzar destruyendo, procurando nuestro beneficio exclusivo. Hoy me escandaliza más que nunca oír la cifra real del rescate a los bancos españoles y saber que con ese dinero desde hace décadas se habría erradicado la hambruna en África, por ejemplo. Qué salvajada, que inmoralidad, qué pérdida de rumbo.
El galápago George ha desaparecido, y con él toda una historia que quizá no comprendamos o no nos interese comprender, pendientes como estamos nada más que de la nuestra. Es verdad que tenemos el lenguaje, pero también el egoísmo y la irresponsabilidad más absolutos, lacras que, al parecer, ni el fuego más purificador es capaz de hacer desaparecer, por ahora.

José María García Linares (26/06/2012)

martes, 19 de junio de 2012

QUE ME PAGUEN


Vengo reventado de las evaluaciones. Cómo estaré que hasta tengo el fútbol puesto, a ver si me olvido de todo y me vuelvo un poco salvaje y, en consecuencia, un poco más feliz. Ya me he enterado de que el curos próximo trabajaré dos horas más, yo que estaba convencido de que con un poco de suerte acabaríamos disfrutando también nosotros de la semana caribeña, como el señor Dívar. Qué morro tiene este tipo. Y para más inri, todas las cenas y bailoteos se los pegaba en Marbella. El tufillo es inconfundible: y tal y tal; morena, ¿tú meh quiere?; me se enamora el alma, me senamora… La que le va a caer a don Carlos por doce mil eurillos de mierda. No me extraña que el gasto fuera tan elevado. A mí me clavaron seis euros por una coronita calentucha en Puerto Banús, eso sí, en segunda línea de playa.
Ahí va Piqué. Este sí que es bueno. ¿Qué pasará ahora con el retoño que esperan el futbolista y Shakira? ¿Lo echarán de Cataluña por inmigrante? ¿Y a Shakira? Menuda patata caliente que tiene el PP con este tema. Como se empiece a mezclar el acento de la colombiana con la lengua catalana, esto va a ser insoportable. Fíjate, lector wakawakero, que hay veces que incluso parece que está cantando en euskera.
A Casillas le molesta el humo, nos está diciendo Paco González desde Telecinco a cuenta de unas bengalas o algo así. Venga hombre, si te dijera yo todo lo que a mí me molesta. Por ejemplo, que nos vayan a volver a bajar los sueldos a los funcionarios. Toda la vida estudiando (porque yo sí que sigo estudiando) para esto. En fin, debería de haberme dedicado a jugar al tenis o al fútbol. En breve no me quedará más remedio que clamar en este medio: ¡Por favor, páguenme aunque sea veinte euros por columna! Estoy comprando las cervezas en el Lidl. A Mercadona le he cogido coraje, con ese señorito todo el día diciendo que los españoles trabajan poco, mientras se está forrando a nuestra costa. Este está encantado de nuestro empobrecimiento general, porque cuando no llegas, en vez de comprarle el yogur al de siempre, se lo compras a ellos.
Da gusto ver jugar a estos hombres, dicen los comentaristas del partido. Hace pocos días se presentó un libro del periodista Santiago Segurola Héroes de nuestro tiempo. Ay, la posmodernidad, cómo nos tiene. Somos un país obsesionado con el deporte. Nuestros hijos acabarán estudiando en la escuela la vida de los futbolistas. La guerra entre Madrid y Barcelona, en vez de La guerra de las Galias (bueno, esto ya ni se estudia). La peña todo el día por ahí corriendo, caminando con la lengua fuera y el Ipod enredado, picándose en los gimnasios, gritando ¡vamos! en los anuncios de zapatillas deportivas… Queremos tener un cuerpo diez mientras nos conformamos con un cerebro de 4,75. Y venga a comprar lácteos contra el colesterol, lácteos para las defensas, lácteos para todo por ese miedo enfermizo a envejeces, a arrugarse, a engordar, a desfigurarse después de dar a luz. Deporte, deporte y deporte. Hay más gente comprando en el Decathlon que en Carrefour. Cuanto más cansado estás, más íntegro eres, mejor persona y más comprometido con tu vida y con tu entorno. En fin, no sé a santo de qué me preocupo yo de esto, empobrecido como estoy y desanimado. El que quiera correr que corra, estaría bueno. Por favor, que alguien me pague.

José María García Linares (19/06/2012)

martes, 12 de junio de 2012

LOS VENGADORES

Los salvadores de la PPatria, los defensores del reino de España (una, grande y libre, da hasta risa), los que se parten (o reparten) la cara por nosotros, esos mismos, han cumplido su palabra. Vinieron a sacar a España del hoyo y, por fin, pusieron el sábado a la UE contra las cuerdas para que nos dieran la pasta. Rajoy lo ha conseguido. Han claudicado porque él así lo ha exigido, sabedores como somos del poder que este icono de lo bien hecho tiene en Bruselas y en el mundo entero. Los miró a la cara y pronunció su amenaza con su particular acento.
Ahí los tenemos, nuestros Vengadores autóctonos a lo Marvel pero hasta arriba de caspa: Soraya en el papel de la Viuda Negra, tan ágil en sus golpes y tan torpe en sus palabras; de Guindos enfundado en su armadura de acero, disparando contra los mercados; Rajoy como el Capitán España, escudo en mano, persiguiendo a los alemanes; Hulk, el increíble Wert, más verde que nunca entre mamporro y mamporro a la educación pública; Fátima Báñez con su martillo en el papel de Thor, el dios del trueno y la melena Pantene… Podemos estar orgullosos de nuestros representantes, héroes patrios, superhéroes de las finanzas y la transparencia, poderosos semidioses que son capaces de compaginar rescate y fútbol. Viva España. “Sube la mano y grita gol”, que cantan estos días los mercados y la UE. Nos han goleado, sí señor. Tiqui taca, tiqui taca, dice la Merkel mientras brinda con su jarra de cerveza con la Lagarde. “Tengo que recomendarte a mi peluquera”, cuentan que le dijo ésta a la alemana.
“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Este es el lema de Spiderman, válido para cualquier superhombre. Los nuestros, en su cruzada contra el mal, han ido todavía más lejos, y para erradicarlo completamente han decidido abrirles las puertas de los bancos a los ladrones con el objeto de que vuelvan al redil por sí mismos. Así se ahorra energía y tiempo. Qué lumbreras han demostrado ser con la Ley de Amnistía Fiscal. A partir de ya los narcotraficantes, los delincuentes que trafican con personas, los desalmados que amasan fortunas con la prostitución ilegal, los que engañan a las autoridades y al fisco, los que piratean esa cultura que el ministro quiere proteger… todos los malandrines, que diría don Quijote, todos, toditos, pueden acercarse al Ministerio de Hacienda para blanquear su dinero, que nadie les va a pedir cuentas sobre la procedencia de esos millones. Futbolistas, banqueros, pilotos de fórmula 1, empresarios, urdangarines, etc., animaos, traed vuestro dinero que os lo vamos a poner a un precio que ni en los paraísos fiscales. Esto es España. No todo va a ser la siesta.

Dicen las malas lenguas que Benedicto XVI está por traerse aquí también sus ahorrillos y los de la mafia, vaya a ser que los malditos laicos italianos le fastidien el negocio. La lucha entre las fuerzas del bien y las del mal en el Vaticano se parece cada día más a una pelea de hechiceros de los libros de Harry Potter, pero con varitas de oro y diamantes y túnicas de las mejores telas. Vente para acá, Ratzinger Z, que con ese nombre de robot encajarías muy bien por estos lares. Eso sí, siempre que estés dispuesto a hacer el bien, a defender el interés de los españoles y a vengarnos de las humillaciones de nuestros vecinos. A por ellos, ¡oeh!

José María García Linares (12/06/2012)

martes, 5 de junio de 2012

GEOGRAFÍAS

Don Juan Carlos ha puesto rumbo a Latinoamérica junto con grandes empresarios españoles. Visita Brasil, a la caza esta vez no de elefantes, sino de negocios. Aún así, que tiemble el Amazonas. Después saltará (es una metáfora) a Chile, donde proseguirá su labor diplomática. Una turné por la España americana que no tendrá parada ni en Argentina ni en Bolivia, porque no nos ajuntan y son pesados y horteras. Es verdad, su majestad, esto no nos hubiera pasado en otro tiempo. Ya verán en los próximos mundiales, que ahí no se atreve nadie a soplarnos en la cara, y esa sí que es la hora de la verdad.
Nada más llegar a Brasilia se ha encontrado en mitad de la calle a Botín, que venía el hombre de darse un paseo y de calcular los millones que necesita la banca española (su banco) para sanearse. Unos 40.000, nada más y nada menos. Empezamos con 4.000 millones nada más estallar el problema de Bankia. Mira ya, lector arruinado, por donde vamos. A esto le juntas el hecho de que los ladrones, los que evaden impuestos y se llevan la pasta a los paraísos fiscales, ya pueden volver a nuestra querida España, ley mediante, con la cara bien alta, los impuestos bien bajos, y además recibidos casi con honores. Cómo no iba a ser nuestro país cuna de insignes obras del tipo La Celestina, Lazarillo de Tormes, Guzmán de Alfarache o El Buscón. Pícaros, ladronzuelos, putas sin escrúpulos, corruptos, gente de mal vivir, etc. Qué país este de piratas, caraduras y sinvergüenzas vestidos con chaqueta y corbata. Leía hace un rato en Twitter un comentario de la versión divertida y crítica de Esperanza Aguirre, Espeonza Aguirre, que decía lo siguiente: “Y al llegar el invierno, la cigarra exigió 20.000 millones a las hormigas y ellas aceptaron. Para dar confianza a otras cigarras JAJAJA Fin”. Lo que se puede llegar a decir con 140 caracteres.

En uno de los informativos nos ponían ayer imágenes de la ruta de nuestro rey por las Indias ex-españolas. Todo muy clarito, para que no nos pasara como a Angela Merkel el otro día en una escuela alemana. Le preguntaron a la muy ignorante que dónde estaba Berlín en un mapa mudo. No solo colocó la ciudad en Rusia, sino que la muy borrica se atrevió a preguntar: “¿Pero eso es Rusia?". Le faltó decir que allí vivía gente maravillosa. Esta es un fiel reflejo de la gran mayoría de dirigentes que tienen en su poder el destino de las naciones europeas. Sin ir más lejos, no hace demasiado tiempo, Rajoy reconoció que el periódico que más le interesaba era el Marca, mucho más importante que el Financial Times (Diario Publico, 11/11/2011). Claro, era solo candidato a la presidencia. Ya se sabe que en estas lides se apela siempre a los sentimientos más arraigados, a lo puramente español. Qué deprimente.

La semana pasada se graduaron mis alumnos de Segundo de Bachillerato. Antes de que terminaran las clases les pedí que, puestos a olvidar con los primeros baños, dejaran que la marea se lo llevara todo menos una idea con la que me gustaría que se acordaran de mí. “Lean para que nadie les engañe”. En otra coyuntura les hubiera hablado de libertad, dignidad, moral y todos esos valores que las instituciones están hoy pisoteando. Nos tomarán el pelo, nos mentirán, se reirán de nosotros y nos escupirán sus recortes a la cara. Pero lo sabremos. Sabremos que es un lapo, y no un ajuste. Y cuando nos toque, estaremos ahí. Tiempo al tiempo.

José María García Linares (05/06/2012)

jueves, 31 de mayo de 2012

TRAGEDIA Y VERGÜENZA


A mí el IBI me suena a ibense e Ibiza, y ambas palabras, a su vez, a horchata, playas, discotecas, gasas blancas llenas de arena y de churretes de cubata y sanfranciscos (si se me permite el término). Y es que está el verano ahí, detrás de las puertas. El mar es buenísimo para los huesos y para las mentes quemadas, como la mía, de tanto oír estupideces, engaños y tergiversaciones. Resulta que Rajoy no va a pedirles cuentas a los responsables del acabose de Bankia y que rescatará a la entidad porque si cae un banco así, nos dice, cae el país entero detrás. Así que, sin quererlo, el presidente del Gobierno ha señalado cuál es la causa real de esta crisis. Venga recortes, reformas, subidas y bajadas para todo el mundo y mira tú por dónde, más que nunca, tenemos a los culpables de gran parte de la crisis ahí sentados pidiendo 20.000 millones de euros no para prestárselos a las familias, sino para sanearse ellos. Un escándalo. Y es escandaloso porque hay familias pasando hambre mientras todo el dinero público se está yendo en salvar entidades bancarias. El jueves, sin ir más lejos, compré tres bocadillos para tres alumnos que me dijeron que no podían desayunar porque sus padres estaban en paro desde hacía mucho tiempo y solo podían tomarse el pan y la leche recién levantados. Qué tragedia y qué vergüenza. Es más evidente que nunca que la clase política, mayoritariamente, ya no nos representa, sino que atiende a los intereses de las clases dirigentes. Porque, a pesar del mito del estado del bienestar que necesita el capitalismo para funcionar, en España sigue habiendo clases sociales, sigue existiendo esa jerarquía vertical que desde los medios de comunicación o desde las instituciones educativas se intenta ocultar con discursos como el de la igualdad de oportunidades y de derechos, y lo que es aún peor, a estas alturas de la historia las diferencias entre ricos y pobres son cada vez más dramáticas. Unos tienen cada vez más mientras que la mayoría tiene cada vez menos.
No creo que esta situación la vaya a mejorar mucho el que la Iglesia pague o deje de pagar el IBI, impuesto que, por otro lado, tampoco pagan, por ejemplo, las estaciones de ferrocarriles y otros tantos edificios públicos. Sería más oportuno que los socialistas, que acaban de dejar el poder, como quien dice, exigieran el tributo a todo aquel a quien pudiera exigírselo, porque resulta indecente que el señor Pérez Rubalcaba salga ahora como azote contra los privilegios eclesiásticos cuando el PSOE ha estado en el poder veinte años y no ha hecho nada a este respecto. ¿Qué pasó con esa Ley de Libertad Religiosa durante los años de Zapatero? Necesitamos tanto de la honradez, de la responsabilidad, de la honestidad en política… Qué nivel tan deprimente en discurso e ideología. ¿Cómo le vas a pedir a la derecha que le haga pagar a la Iglesia cuando tú, supuestamente de izquierdas, no se lo pediste hace siete meses? Es lamentable, aburrido, cansino… de todo. Si no me equivoco, el Rock in Río del Papa este verano en Madrid fue en pleno gobierno de izquierdas… Tengo la mente frita. Hipócritas todos. Todos embusteros.

José María García Linares (29/05/2012)

martes, 22 de mayo de 2012

TRABAJAR, INNOVAR, COMPETIR

No te rías, lector cachondo, no tengas mala sangre. Ya sabes por dónde van los tiros pero seguro que todavía hay muchos españoles que no han visto el anuncio de la Marca España que ha puesto en circulación Mediaset España, la empresa a la que pertenece Telecinco y el resto de canales de tu pantalla amiga. El mensaje, aunque parezca mentira y suene a pitorreo, es precisamente ese: Trabaja, Innovar, Competir. Claro, mientras estás haciendo zapping a la espera de que empiece Juego de Tronos, Salvados, Página2 o la película pertinente, repantigado en el sofá, hasta la punta de la vida de aguantar estupideces, mentiras y tristezas, te salen con estos tres verbos y con que las empresas españolas son las que nos representan en el extranjero. Si estás con la cerveza, la derramas. Si tienes un platillo de patatas requetepartidas, te lamentas de que no haya más para aplacar la ansiedad a base de grasas trans. Si estás solo, le gritas a la Marca España. Si estás acompañado, le gritas al otro o a la otra. Aquí, sobra decirlo a estas alturas, ni trabajamos, ni innovamos, ni competimos. Cinco millones de parados por ahora, un recorte en I+D+i más allá de lo indecente y una absoluta falta de competitividad salvo en los deportes. De ahí que el anuncio suela acompañar a otro en donde salen los nuevos valores intelectuales de nuestro país: Iniesta, Nadal, Lorenzo y Casillas, anunciándonos el nuevo Desafío España.
Porque nosotros somos mu felices, así de mal escrito, mu felices de que vaigamos a jugar la Urocopa, y eso está por encima de cualquier otra cosa. Aquí sí que da gusto ser europeos. A ver quién se atreve a salirse del Euro. No nos importan ni Alemania, ni Francia, ni Italia, porque les ganamos a todos hace cuatro años cuando cambiamos la historia (qué barbaridad) y vamos a volver a ganarles, nos dicen desde los medios, y así se anestesia el terrible dolor, a veces inconsciente, de no poder ganarles en nada más que en cuestiones de pelotas. Es lo que nos queda de nuestro imperio perdido. Y ahí tenemos en mil anuncios a Vicente del Bosque, a Pepe Reina, a Iniesta, a Torres, a Villa… y te da también por reír, porque así somos y así se lo contamos. Es la distracción que llevan a cabo los medios de comunicación, siempre al amparo de la ideología de los poderosos, del sistema de vida de los poderosos, de sus intereses. Distraer de lo real, convencer de que la vida es bonita porque somos todos un pueblo unido con los mismos intereses (ganar una Eurocopa o el séptimo campeonato de no sé qué en tenis, que no me interesa lo más mínimo), ocultar y manipular informaciones, en verdad, fundamentales, sedar y tranquilizar conciencias para que cuando nos la claven por detrás, ni nos enteremos.
Mientras nos roban el dinero público para que no caigan entidades bankarias privadas (sí, con k de kara duras), los informativos se van llenando de anécdotas sobre futbolistas, de sus gustos, sus inquietudes, lo importante que es marcar un gol, si este o aquel van o no convocados por Penélope Cruz, perdón, Vicente del Bosque. Los futbolistas trabajan mucho porque entrenan, el entrenador innova con tácticas y todos juntos compiten… Seguro que a estos no les roban porque tienen sus dineros en paraísos fiscales. Ya se sabe, Marca España. Leer el marca y que juegue España.

José María García Linares (22/05/2012)

martes, 15 de mayo de 2012

PECERAS


Llevo tarareando el “Quisiera ser un pez” de Juan Luis Guerra desde el domingo por la mañana. Qué sudores, qué ahogo, qué sensación de que se me va a desplomar el cielo encima. Nunca he llevado bien el calor (herencia de mi abuela, que se ponía a morir) y a mitad de mayo, mucho menos. Parece que me he instalado, de golpe y porrazo, en pleno agosto, a 37 grados pero con 37 alumnos. ¿Ves? Ya tengo el verano metido en el cuerpo. No tengo ganas de nada, nada más que de zambullirme en el mar y beber café con hielo. De trabajar ni te cuento, lector acalorado, porque yo no soy de los que viven para trabajar, sino de los que trabajan para vivir, aunque ganen menos. Estoy por encima, al menos en mi pensamiento y mi discurso, de aquellos que se aprovechan del contexto e intentan persuadirnos de que hay que trabajar más. No señor. Hay que trabajar mejor, que es distinto. La esencia del hombre no es trabajar ni producir. Esa es la del capitalismo. El tiempo del trabajo no es ni debe de ser nunca el tiempo de la vida, y no deberíamos de olvidarlo en estos tiempos convulsos. Que no nos ciegue el miedo.
            Hacer mejor las cosas no requiere necesariamente aumentar ni el tiempo, ni el gasto, ni esfuerzos extraordinarios. Necesita de la buena organización, de la solvencia y de la preparación de quienes tienen que poner en funcionamiento la máquina y que es lo que ha faltado en este país desde hace décadas.
            La ruina del actual sistema público de Educación no es sólo una consecuencia del recortazo del gobierno del PP. El ministro Wert es, básicamente, la guinda (no el Guindos) o, en términos taurinos que tanto gustan al inefable, el estoque final de una corrida que lleva más de quince años retransmitiéndose por La 2. Es de justicia señalar, ahora que se ha convocado una huelga general de todo el sector educativo español para el día 22 de mayo, es de justicia, digo, señalar que la crisis o la gestión de este gobierno no son las causantes de los malos resultados o del desastre educativo español que venimos escuchando desde hace bastantes años. Lo que está ocurriendo ahora es que los trabajadores de este sector están en peligro, pero como los de tantos otros. Muchos de los que hoy alzan la voz llevan callados demasiado tiempo viendo cómo las nuevas generaciones han ido poco a poco fracasando sistemáticamente por obra y gracia del socialismo más ramplón e inculto; cómo la administración ha ninguneado al profesorado y lo ha desprovisto de la autoridad, aprobando en los despachos lo que era imposible de aprobar en las aulas; cómo los currículos y las asignaturas básicas se han ido adelgazando; cómo, en este bendito país, se ha podido pasar de curso sin aprobar las asignaturas; cómo se ha hacinado a los estudiantes en barracones desde hace lustros; cómo el conocimiento ha caído en desgracia en los claustros frente al peloteo y los méritos administrativos; cómo se ha matriculado al alumnado inmigrante en función de su edad y no de su conocimiento, etc.
            El sector público educativo debe de parar el día 22 no sólo por ese aumento de horas o por el aviso del recorte de plantilla o de becas. También porque llevamos años desarrollando nuestro trabajo en unas condiciones deplorables y en unos centros en donde el conocimiento y el esfuerzo son lo de menos. Algunos, estos días, intentan dar su clase en aulas prefabricadas, parecidas a peceras en donde más de treinta personas flotan, se hunden y se ahogan como peces en su propio sudor.

            José María García Linares (15/05/2012)